martes, 27 de abril de 2021

 


A FECHA DE HOY

 

Respiras exhalando los caminos descastados

que por la extraña hora

señalas con tu dedo.

Es la marca más profunda, prevista y esperada

mostrando libertad de sangre como signo de flaqueza.

Es el acérrimo ahondar que todo lo cambia,

la lágrima fácil que un día malgastaste, la difícil que

subestimaste.

Esa extraña hora, como rostro iluminado, presente y ausente

cierta, como un residuo de quietud, toma por la fuerza

nombres y linajes sin condición, en irrefutable argumento

entre todos los posibles.

Incluso suele acertar de pleno en su encomienda y sea que tú

aceptes encajar su ineludible comisión.

Mientras, voz, anhelo y memoria

para permanecer.


Concha González.

Imagen propia.


viernes, 6 de diciembre de 2019



HACES VOZ

Haces voz
con el tacto de tus sombras.
Escucho cómo cubre mis certezas
apenas un tenue resplandor
habría de surgir
para acallarte.
La noche, aliada de tus labios
se ha empeñado en desnudar sus formas.
La luna llena
llena de luz
tu voz
que ya no alcanza la palabra.
Acaso algún susurro que se enreda
de improvisto
en la intuición del misterio del azul
y me desarma
porque haces voz
con el tacto de tu sombra
y
me cubre
y
me alcanza.

(R)Concha González.
Imagen propia.






domingo, 20 de octubre de 2019






Al afilado filo del silencio.

Se me prenden versos en los labios.
Deshago la mañana en un ir y venir
de desalientos. Retazo de una vida
entre memorias que reescriben el poema
al afilado filo del silencio.
Desperezo mi semblante
a través del frío de la noche.
Me mantiene alerta y aleja 
el súbito temor a adormecerme; 
no es momento de perdernos
entre los ennegrecidos sueños que, 
aun invisibles,
lucen ausencias vivas en el claro de sus cielos,
se engarzan a la voz y a la palabra
para regresar los pasos de otros tiempos.
Por ello, se me prenden versos en los labios,
como prende el rocío la verde hierba
cuando calma la sed del recuerdo
con su acaudalado fluir de gotas en perla.


(C) Concha González.
Imagen propia.


sábado, 20 de abril de 2019

PUENTE ROMANO





PUENTE ROMANO


Por el hondo discurrir
de la corriente,
en el agua
ahondan sus raíces
espesos matorrales.

Sacian su sed,
florecen sus vientres, 
susurran al aire
sombra de verano.

Y, la tierra... 
¿hasta dónde el roce de su llanto?

Sobre el verdor de la vereda un puente alzado,
como un vínculo
la piedra, el tiempo  y el légamo 
han pactado su equilibrio.

Lejano el rumor del movimiento
que revela nuestro rastro.

Concha González.
Imagen propia.










domingo, 16 de diciembre de 2018

Alrededor





Alrededor

Alrededor
todo es dispersión de forma:
el leve murmullo de un hoja de acacia
el ave aquietada atrayendo un invierno,
un rastro de ramas
insinuando tormenta...

un mundo sin tu forma dispersa
alrededor.

Concha González

domingo, 14 de octubre de 2018






LOS ENCUENTROS

He dejado de esperar rincones cautos.
Es esa pasión por la tristeza la que me lleva a prescindir
del azul de las rosas injertadas.
Tú no tienes que pedirlo. La voluntad se desprende
de sí misma, a cada instante, y,  bombea hacia adentro,
como un corazón humano anunciando su inquietud.
A veces, el lloro de un niño reclamando  sus cuidados,
o un torso desnudo mostrando su fuerza de carne
reflejan más ausencias que mi pena.
No se equivoca la luz que se sucede cada día.
Esos instantes distraídos se ocupan de hacer de mí una mujer.
Pero en la noche,  los gestos pervierten  su torva de imposibles
en un muro infranqueable  y es allí, en su oscuridad  impuesta,
donde me venzo, donde me rompo, donde te encuentro.
(C) Concha González
Imagen propia.








viernes, 17 de agosto de 2018








HIJA DE

Esa rutina perentoria,
la inestimable lluvia, el viento álgido,
la tierra siempre alerta,  el bosque distraído,
esa eterna sensación de eternidad…

porque eterno es el vestido de la  carne
y el gesto,
y el recuerdo de palabras,
y el pelo ensortijado,
y la mirada azul invierno,
y el meñique, algo torcido,
y,  la aquietada voz
después de un beso.

Eterno el caminar titubeante
de las pobres, la mano ajada,
las perolas heredadas, el cobertor de lana,
y ese inútil modo
de quejarse.

Después de todo, en los cauces
de la vida se nos acomoda la muerte
flanqueando los destinos.
Y,  una noche cualquiera, seas madre
o hija de, nos despide la vida
quedamente.

©Concha González
Imagen propia