domingo, 28 de agosto de 2016

TARDES DE ACACIAS Y RECUERDOS




TARDE DE ACACIAS Y RECUERDOS

Nombrarte
no conforma tu ausencia 
en tangible.
Así cercena la voz al tacto,
así deshace la palabra al tacto.
así, esquivo y trémulo, el tacto.

No estás por mucho que te enrede
entre esta noria de simplezas, no, 
aunque cierre los ajos y me ausente
entre guiños compasivos.

En la penumbra, a veces, 
precavida colisiono
los anhelos con certeza,
y respiras, de algún modo impermanente
para ese único instante.

Pero no estás, y ya no me queda tiempo
para marcar distancias entre
la lucidez y el sueño.

No me queda voz, ni tacto,
ni una invisible tarde 
a la que adherir
de acacias y recuerdos.

©Concha González.


domingo, 3 de julio de 2016




DESHAZ

Deshaz la voz. Deshaz el grito ahogado
que deviene en noche.
El miedo que te convirtió en ausencia lucirá silencios,
así,  como el día y su mordaza errática de prisa y forma.
De este modo,  el crepúsculo  y su memoria siempre

te hallarán.

(c)Concha González

sábado, 25 de junio de 2016




Lo que no ha de perdurar.


Jamás,
como en una hoguera
de ojos encendidos,
descuidarás el encierro
de lo que no ha de perdurar.

Siempre alerta
asomarás, tan solo,
el reborde del
orgullo,
(autoestima dicen aquellos
que dominan el lenguaje
del silencio)
como propósito de luz,
enfrentando los caminos
que ya rinden pleitesía
a la contienda.

Jamás,
como en un ímprobo
desmedir de lugares
y secuencias,
dormirás el sueño prieto
del lactante,
                     ya no...,
ansiado anhelo
del que pretende renunciar
a finales concluidos
entre esta ara de cifras detalladas
que nos vicia.

Ya no,
Ya no descuidarás
el encierro
de lo que no ha
de perdurar.

©Concha González.

sábado, 11 de junio de 2016




El final de todas las cosas.


Cuando el agua
tan solo sea
agua
y apenas calme ya tu sed,

cuando se haga advenediza
y se deslice, inconsecuente, hacia otra tierra
herida,
herida, quizás, por la  irreversible canícula
de algún otro verano reinventado,
no sé, puestos a decrecer en tiempo...,

cuando te empape,
                          el agua,
y te recorra
semejando un sudor frío
que corte como filo de catana
y, sin embargo, a ti
no te alcance ni siquiera
a estremecer

cuando todo eso ocurra,
cuando todo eso enfangue y desestabilice
tu tierra...

no digas que no te lo advertí.

El agua a veces es
el final
de todas las cosas.

(C) Concha González.


viernes, 20 de mayo de 2016

¿Acaso has comprendido algo?


¿Acaso has comprendido algo?


Sería como si se tratase
de disculpar al mundo
de ser mundo

redundancia que exhala traición
un toque de cinismo
y algo de olvido melancólico

como si se tratase de juzgar al silencio
por carecer de miedo
mientras recorre algún cuerpo desarmado.

Sería una historia como cualquier otra
si no fuera porque ha sido la mía
la que se trabó entre tus dientes de leopardo

sería
una historia como cualquier otra
si hubiera sido
otra historia cualquiera.

¿Acaso has comprendido algo
o aún continua aterrándote la razón?

©Concha González.





domingo, 24 de abril de 2016




Allí, donde estuve yo.

Desde ese llanto de todas las palabras,
donde el enigma
se sostiene
en la voz
que se destapa en lágrimas,
allí, en ese momento,
cuando eres vida y muerte
a un mismo tiempo,
cuando luces calma y desconcierto
a un mismo tiempo,
allí,
allí donde ya no  surte efecto
la memoria
ni el latido
ni el olvido
ni las explicaciones...
allí
estuve
yo
buscándote.

©Concha González.

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo del poder de la palabra


Aprendiendo del poder de la palabra.


Digo sueño
y me vuela una esperanza
hacia el tramo corto de la vida.

¿Sabías tú del poder de la palabra?



de cómo se enreda
con el alma
en un germen invisible y silente

así semejan las glicinias
su unión indivisible y silente
así sensible y silente.

¿Sabías de su poder?

de cómo secuestra tu voz la palabra
y se sume 
y se consume 
y se vierte
(invisible, indivisible, sensible y silente)
en el alma

así la palabra 
cuando dice
sueño
y me vuela una esperanza.

(R) Concha González.