lunes, 31 de diciembre de 2012




SUEÑO

Sueño
con un camino sin angosturas,
veraz, sin honduras,
hecho a sí mismo
sin oquedades falaces, con pasos certeros,
firmes, sin légamo.
Sueño
con un tiempo calmado, sin prisas,
nuestro y para nosotros,
Sin abyectos subterfugios de intimidaciones almáticas.
Sueño
con el AMOR sin límites  asentado en nuestro nombre,
encendido con el anhelo de la felicidad, irradiando un fuego
único, misericorde.
Sueño
con una sinfonía perfecta
de deseos y hechos
de brillos excelsos en honestidad.
Sueño con ser y estar
con verte a ti
con la libertad.
Sueño con que este sueño acabe preso de la realidad.
Imagen tomada de la red.
©Concha González.


jueves, 27 de diciembre de 2012

La posibilidad


LA POSIBILIDAD

Es una posibilidad.
Morir
siempre es una posibilidad,
pero
no es una posibilidad
como cualquier otra, no.
Esta siempre resta elección,
te ningunea,
evita mirarte a los ojos,
hacerte frente,
te castiga con su inmisirecordia,
con esa costumbre obsecuente a la tradición
más amedrentadora,
menos hipócrita,
menos falaz,
más angustiosa.

Morir, a veces, es una posibilidad
imposible de evitar.

Habremos de levantar la mirada
cada mañana
hacia la nada.
Esa nada absoluta y relativa,
cansada y repetitiva.
Habremos de transformarla
en algo sólido,
presente,
sin huecos que desestabilicen
sus cimientos insondables,
evanescentes.
Habremos de mirar sin ver
el final
de este otoño ausente.

Habremos de morir
para vivir,
posiblemente.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.



domingo, 23 de diciembre de 2012

LA FE



LA FE


Sabedora de la ignorancia
me perdí tras sus esquemas.

Hoy toca 
posibles novedades
 en ciernes.
Ayer fue, una vez más,
la frustración 
preconcebida de antemano;
palabra impronunciable,
ilegible, impensable...
que los ojos traicioneros 
parecen buscar
desde su primigenia
para releer su nombre.

Las tablas de una vida
jamás 
se dejan poseer del todo.

Mañana, supongo, seré feliz.
Lo seré, desde ese deseo exánime
que se reinventa una y mil veces
en el misterio de lo invisible, 
en la fe,
en la gran creencia
 de lo que no se ve.

Mañana  
seré feliz... 
hoy lo sé.


©Concha González.



viernes, 7 de diciembre de 2012

IGNORANCIA




IGNORANCIA

Él aún no lo sabe.

No sabe
de la quietud manipulada,
del amargo sabor de una boca callada

del azaroso disfraz
con el que se disfraza una vida
ausente de vida.

No sabe
que los planes del medio día
en la noche esconden
su soledad, su asfixia
su resquemor, su hipocresía...

...ni cómo se ocultan
y tapan sus ojos y oídos
bajo esas sábanas gruesas de invierno
que todo lo oscurecen e insonorizan

ni cómo en la noche... 
agonizan.


Después,  
mueren sin morir en ellos
bajo los azotes de unos estertores rítmicos
que tratan de silenciar la voz de la cordura
mientras la mañana neonata 
reencarna 
sus míseras miserias 
caídas

y así
día tras día.

Pero él
aún no lo sabe.

©Concha González
Imagen tomada de la red.

sábado, 1 de diciembre de 2012

MIRADA



MIRADA

Es mi propia mirada
la que responde a mis ojos.

A través de su fuego intangible
arden sin misericordia
las ingentes dudas
que amenazan irrealidad

y en su ígneo crepitar
comprenden, consienten,
aluzan visiones ocultas al mundo
y a su despertar;
atestiguan cansancios ajados
por vidas vencidas,
por palabras aún no descritas
a la deslealtad.

Es mi propia mirada,
ninguna más, ninguna otra,
ninguna...
la que responde a mis ojos.

 ©Concha González
Imagen tomada de la red


sábado, 24 de noviembre de 2012



EXISTENCIA

Sé que existo.

Existo
desde aquel verano que alumbró 
el sendero que sostenía con sus piedras sabias 
mis pies errantes.
Desde que su primavera precedente
brotase en mis ojos,
salvándoles de la misma muerte
con la que en los desiertos
se muere.
Desde que el invierno justiciero
tuvo a bien 
despertarme con sus fríos obsecuentes
del letargo amedrentador
que vigilaba  mis sueños.

Sí, sé que existo.

Aunque el todo y su nada insistan
en que ya he muerto,
yo sé que existo.

Existo
porqué el viento insolente
aún sabe enredar mi pelo
pretendiéndolo.
Y la lluvia, cómplice de mi ánimo,
esconde tras su llanto perpetuo
las lágrimas que le sobran
a estos ojos traicionados.


Y aunque el ladrón en la noche
no visite mi alcoba incomprendida
alegando legabilidad,
y el paso camine sin más compañía 
que la de su propio eco acompasado,
seguiré sabiendo que existo.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.

sábado, 10 de noviembre de 2012


NADA NI NADIE

Una vez, tan solo,
abrí esa puerta.

Nada me detuvo.
Nadie me advirtió.
Nada ni nadie.

Qué triste decisión
la de ser un ciego incansable
de esos
que cruzan las calles
mirando a los cielos álgidos.
Tal vez, no sé,
sostenga en sus ojos invidentes
una necesidad, un anhelo,
un horizonte consciente
donde asilar un futuro necio, 
un presente no certero
donde añorar
un pasado que aún miente.

Ahora,
adujada junto a esa puerta cerrada,
esa
que tan solo abrí una vez,
esa
tras la que nada me detuvo
y nadie me advirtió...

escucho con la cara lavada
y el corazón manchado de melancolías
el eco incongruente
de las almas heridas,
su ir y venir
tratando de no reencontrarse
consigo mismas.

Nada ni nadie supo ni oyó
como inhalé
el aire contaminado
de mis sueños danzarines de medianoche,
como atravesaron
mi garganta, mi pecho,
el odio que enmascarado yacía
en bienaventurados deseos,
mi agostada otredad,
la que vivió ese duelo.

Una vez, tan solo,
me temo,
es mucho tiempo.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.

domingo, 28 de octubre de 2012

LA CASA


LA CASA

Esa casa que guareció con celo
nuestros dispendios...

tejados rojos, negros misterios,
tu y yo, nuestro silencio
descubriendo paréntesis apátridas,
fronteras sin cimientos...

fiel a sus muros ciegos
a sus ornamentales arcos
esos
por donde se cruzaban a menudo
posibles y encandiladores sueños

perra guardiana de un tiempo inconexo,
inmutable, inverso,
tiempo
que cruje al paso
de olvidos despedazados
por afiladas zarpas
de horas disecadas.

Esa casa
donde pasados sin presentes,
presentes sin futuro
vivieron lento, murieron proscritos.

Por sus luceros acristalados
contemplábamos la luz de los días.
Las noches aún pertenecían a sí mismas,
a su irrealidad, a su mentira,
a su inhóspita  ceguera,
a su eternidad sin reglas.
Con el despertar del alba
se acostumbraban tus ojos,
también los míos,
a la claridad más nítida, presente
entre presentes, la realidad
más solitaria y esquiva.

Así fue
como aquella casa,
a pesar de todo,
permanecía erguida.

A pesar de todo;
de sufrir un desahucio
sin nombres, ni esperas, ni letras.
A pesar de todo, todavía
me temo,
habitamos en ella.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.

martes, 16 de octubre de 2012

La rebelión.



LA REBELIÓN

No recuerdo con exactitud
el momento de la rebelión.

De las carencias infringidas
a fuerza de Ley y Espada,
guardo un semblante anónimo,
la cara y su cruz fundidas
en promesas desarraigadas,
el anverso y su reverso estrellados
contra  manos desatadas.

Soñar arrastra a pecar.
Pecar arrastra a soñar.

En ese juego vituperable
de afrentas y sueños sordos,
de vidas nuevas
envejecidas por tiempos
encorsetados, rigurosos...
nadie gana,  pierden todos.

Al dado loco
de las cuatro caras
se le borraron los puntos,
los números, las almas.

El mundo gira,  la vida sigue.
La lluvia cala las ropas
del que camina vestido.
Nadie desnuda su cuerpo
al comenzar la insania
de los cielos nuevos.

La memoria duerme en silencio
arropada bajo un manto de causas
y, despierta, en silencio también,
cuando el manto claudica
de abrigarla.
En el frío despereza
el  aliento que de vaho disfraza
los ojos irredentos
por los que todas las miradas pasan.

No recuerdo el momento exacto
de la rebelión,
pero sí
las armas.

© Concha González.
Imagen tomada de la red.


sábado, 6 de octubre de 2012

SONABA



SONABA

El tiempo se dejó oír.
Inesperadamente abrió las compuertas
de una ausencia mentirosa
y se dejó oír.
Sonaba
como suena el ladrón
en la noche,
la sonrisa
en labios anegados de reproches,
el miedo
en las pupilas de unos ojos
invidentes.
Sonaba zaherido,
como réquiem entonada
en los silencios pálidos
de una muerte inexperta, disonante,
ausente.
Sonaba y se dejó oír.
y su inesperada voz
se rindió a los pies
de una existencia
que esculcaba
las presencias verdaderas, efímeras,
perecederas.
Inesperadamente lacró
con su terrenal esencia
las compuertas abiertas
de aquella ausencia mentirosa.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.

viernes, 5 de octubre de 2012

DESPERTÉ


DESPERTÉ

Desperté
de un sueño de semi inconsciencia.

La imponderable droga
de banalidad, mundanalidad,
hipocresía, bocas vacías de fondo y forma...
narcotizaba el tiempo efímero, 
préstamo de vida en esta vida.

Y pude ver 
con ínclita claridad,
a un mundo que planeaba, día tras día,
sobre futuros sin cimientos. 
También,
como caminaba a la vera
de atávicos precipicios traicioneros.
Como asentía y consentía ecléctico,
que deslealtades abrigadas
con pieles de zorros hambrientos,
libaran su esencia.
Como observaba sin ver,
con ceguera de muerto,
que nada ni nadie era eterno
en cuerpo y palabra.
Como gritaba emulando llantos ajenos
arropado por  invisibles silencios.
Como exhalaba frescos alientos
para que más tarde el hombre
los transformase en fétidos y macilentos.
Como expoliaba su propio oro y riquezas
con manos humanas manchadas 
de egoísmos acérrimos.
Como agonizaba en secreto;
secreto que a voces clamaba
por ser descubierto.

Pude ver 
que sus pies
ya no tocaban suelo... levitaban
al ritmo del miedo.

En mi visión semi inconsciente
el mundo yacería frío e impertérrito,
humillado, maltratado,
a los pies del universo.

Desperté.  
Había sido, tan solo, 
un mal sueño.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.

domingo, 30 de septiembre de 2012


HOY

Hoy soy libre.

El saco de las horas
tribuladoras
yace vacío junto a mi cama.

El amanecer resolvió
ignorar
su monótona existencia
hasta el tercer día.

Solo hasta el tercero.

Lapso, 
de tiempo en un tiempo
impermanente,
que enjuaga su boca jabonosa
en palanganas de marfil y oro
resplandeciente.

La tarde subió de tono
al abrazar
el asueto que la rondaba,
y  fueron el anochecer
junto con el alba
partícipes de la rondalla.

Hoy soy libre.

Una taza de café sabático
me espera
tras la tardanza.
Un sofá, un periódico,
una carrera medida
y alguna charla.

Hoy
nadie parece saber
que existo;
quizás, tan solo,
las arrugas de mi cara.

©Concha González.
Imagen tomada de la red.

sábado, 29 de septiembre de 2012

PEREZA


PEREZA

Nunca he tenido
como propósito de enmienda
castigar a la pereza
soñando a lo loco, dicotómicamente,
mientras hablamos
el lenguaje común
de los simios encadenados,
mientras saltamos a la patacoja
por estrechos tramos,
mientras respiramos entrecortadamente
humos malhumorados.




Su languidez y abulia
conserva el entretenimiento arcaico
de los juegos de naipes
de los domingos por la tarde.
Reclama con usura renegada
del sentir de un propio ser
a manos de sí mismo,
los aromas embriagadores
de jardín del Edén,
sus eternas e imperecederas frutas.

Nunca lo he tenido 
como propósito de enmienda,
pues es en su semántica criticada
donde ubico 
los terrenos en barbecho,
el ser genuino, el alma en presente,
los caminos cansados
que abrazan el vuelo
del pájaro liberado.

Nunca he tenido ni tendré
como propósito 
castigar a la pereza.

©Concha González.


martes, 25 de septiembre de 2012



PRETENSIONES

No pretendo 
reclamarte el remanso de paz 
que prometiste
al calor de la mentira.
Ni perpetuar tu viento
en mi pelo,
el cual luce aún lacio esperando
el hálito que lo enrede.
Tampoco 
aparentar memoria
donde el olvido ya descubrió
su nombre,
ni suplicar quimeras
prostituidas por el tiempo.
Y sobre todo y ante todo
no pretendo 
huir de este vil encarcelamiento
que impreca de silentes cadencias
miles de miedos contenidos 
tras férreos barrotes 
de serenidades alentadoras.
Pretendo 
aferrarme como perra rabiosa
a su frialdad estática,
a su tedio inefable,
a su óxido indeleble.
Pretendo
permanecer allí 
con mi disfraz de carne y hueso,
mortal como la vida misma,
escoltada entre el alfa que nos recibe
y el omega que nos despide.
Y de allí pretendo no huir, 
no pensar, no sentir, 
purgar  penas con esa calma pausada
que proclama silente la monotonía traidora.
Pero 
lo que no pretendo, sin duda alguna, 
es reclamarte 
el remanso de paz que prometiste
al calor de la mentira.

©Concha González.

viernes, 21 de septiembre de 2012

ESTADOS


ESTADOS

Hay estados
que se inmolan en mi alma
con inicuas consecuencias:

un día de playa
sin su sol atemperante
un camino cuyas piedras
martiricen mis paseos cotidianos.
una decisión equivocada 

equivocada.

Hay estados
que pellizcan mi piel
lastimándola en secreto.
Su marca invisible señala 
lo más obvio de lo ignorado
en los ruegos del silencio.

Estados que caen 
hacia abismos 
de  lloros proscritos

estados que en su mutismo
luchan y luchan
por aferrarse a un decoro
(sosteniéndose en su filo)
en  decoroso equilibrio.

Hay estados libres, salvajes
sin preguntas, sin respuestas
obnubilantes.

Otros 
limpios de polvo y paja
recatados, ordenados
reconfortados en su urbanidad hastiada.

Los reos de su tiempo
inquisidores de ensueños
cazadores de desquicios,
depredadores de lamentos...
transforman en anárquicos 
aquellos causados 
en los más absolutos 
de los desasosiegos.

©Concha González.

sábado, 15 de septiembre de 2012

TIEMPO



TIEMPO

Tiempo que cuelga
de sogas de viento
mientras sondea
su todo y su nada .

Inexorable balenceo;
hacia atrás, hacia adelante,
en los recuerdos, en los anhelos.

Es en esas efímeras sogas
donde se calma su permanente estado,
donde su nombre exige significado,
donde se ahíta la sombra,
el miedo, el silencio,
la felicidad, el lamento,
los sueños...

Eterno reposa
en senos ajenos.
Se asoma a sus rostros,
exhala su aliento.

Tiempo que angosta senderos,
que oscurece los cielos,
que anega de esperas baldías
las citas que cita una vida,
en  andares que avanzan
con barro en los suelos.
Que anega de horas fenecidas
las prisas, las vidas...
 carreras de meta ficticia.

Tiempo inexorable, sincero,
vacío de las verdades a medias
que rebosan en lo perecedero.


Tiempo eterno, enmudecido
 tras ahumadas cortinas 
de continuas despedidas.

©Concha González.

sábado, 8 de septiembre de 2012


TIERRA

LA TIERRA DESPARRAMA SU LINAJE
Y CON SU GRANDEZA ARRECIA LOS SUEÑOS,
SALPICA DÍAS Y NOCHES DE DUEÑOS,
VIENTOS SIN AIRES, CAUTO APRENDIZAJE.

SERÁ SOPLO DE LUZ EN CUYO VIAJE
HOSPEDARÁ PASIONES, MIL ENSUEÑOS
Y LUCIRÁ EL MANTO DEL SEÑOREAJE.

REVERENCIARÁS ESE  ANDAR ETERNO,
ACEPTARÁS SUMISO EL GRAN DESAFÍO,
CAMINARÁS POR SU ÚTERO MATERNO.

CONSENTIRÁS  Y MORARÁS  EN SU HODIERNO,
SUCUMBIRÁS A DESPERTAR CON SU ROCÍO,
MÁS ANHELARÁS SU SER EVITERNO.

©Concha González.





jueves, 6 de septiembre de 2012

EL ÚLTIMO PASO

El último paso
con el que alcanzaste la meta
de nuestro sueño,
aún resuena por los diáfanos pasillos
de mis desvelos.

Se aferra a sus suelos
tratando de sobrevivir
en sus huecos
tratando de no morir
en los olvidadizos brazos
de los silencios.

Y fue el último paso
el que llegó primero.
Fue el último
el que alcanzó la meta
de nuestro sueño.

©Concha González.

lunes, 27 de agosto de 2012

RUMOR


RUMOR

Atrás quedó el rumor
de la hambruna más cruenta,
la que desahucia hogares y pensamientos
y sueña con desnutrir
los vientres del silencio.
Sueña con provocarlos 
hasta descubrir a  gritos
lo que no se siente, ni se padece, ni se comprende,
el chirriar de dientes,
las indolencias del que consiente.

Y muere en tanto por ciento.
Cincuenta por ciento de penas
y el resto de sufrimientos.

Atrás quedó mientras, como cada día, 
las mañanas amanezcan 
dispuestas a mudar las sábanas
de esa cama restregada de sudores y batallas.
Dispuesta a aclararlas aunque solo sea 
con aguas disecadas.

Quedó percusionando con la memoria
su frágil toque de queda.
Conniviendo con los olvidos
olvidar en esta triste guerra
donde la hambruna más cruenta
la que desahucia, la que deshonra,
no emplate más tristezas.

Atrás quedó el rumor
de aquellas tristes guerras.

 ©Concha González

domingo, 26 de agosto de 2012

SUSPIRO








SUSPIRO

Un suspiro es un deseo
encadenado a un sonido.
La monodia más ilusa
del pérfido subconsciente.

Poses de alcurnia
para inconfidencias.

Un deseo duerme
abrazado a un suspiro
cuando adolece de abulia
de anorgasmia verbal 
de miedos recluidos.

Diálogos con uno mismo.

©Concha González

sábado, 25 de agosto de 2012

ESPERARÉ




ESPERARÉ

Te esperaré
con estos clavos ya oxidados
hendidos en mis ojos;
apuntalando lágrimas huidizas,
sosteniendo mil caminos indecisos, 
aferrando cientos de sueños 
que desperdigados aún yacen
por nuestros áridos campos sedientos 
y ávidos de fértiles riegos, 
aunque tan solo sea 
de aquellos falsos riegos. 
De aquellos...  
que al empapar suelos 
abúlicos y sin sentimientos 
provoquen con sus falaces aguas 
frutos amargos, sin alimento,
sin aparente señal
de futuras semillas latiendo.

Vuelven los herederos
de aquellos tiempos irredentos
a repartir su herencia de vacíos.
Vuelve el silencio a ocultarse 
tras su máscara veneciana.
Vuelven las histriónicas sonrisas a morir
allí atrapadas.

Pero yo te esperaré, sola,
guarecida en este rincón teñido
de gris esperanza,
flanqueada por mí misma,
perseguida por las añoranzas.

Y mientras la distancia me alcanza,
todavía consigo escuchar, 
a pesar de las disonancias,
la monodia de una  abúlica voz
que aún me nombra...
que aún te nombra.

Te esperaré, sí.
Aunque el baile toque a su fin
en nuestra plaza y tú, ya no seas tú
sino un poro en mi piel dañada.
Aunque las hogueras ya no ardan
y los fuegos se extingan 
entre  las nostalgias calladas...
...te esperaré.

© Concha González





viernes, 24 de agosto de 2012


LA BAÑEZA
SENTIMENTALANZAS

Donde mi ser intangible,
eternamente en obligada vigilia,
materia aún no formada, bosquejo reverberado
de un cuerpo y su espíritu,
decidió patriarse, abrir una puerta a la vida,
romper cadenas de cárcel  
de una inexistencia tímida.

Y pasé a formar parte 
de la gran familia.
Y pasé a ser hija 
de aquellos cielos,
de aquellos suelos, de aquel hálito etéreo
que hoy redime mi sueño.
Que enumera mis pasos andados
mientras predice silente
los que aún no han sido dados.

Y comí en esa gran mesa
donde ingentes manjares 
alimentaban el linaje
que desde tiempo poblaba 
esa  bizarra tierra.

Donde la patria se hizo nombre
y el nombre se deletreó LA BAÑEZA.

Donde mi nacencia admitida
profunda y prístina, sugirió,
en la grandeza de su acto,
aferrarse a esa ínclita raíz inmóvil,
perpetua en su abolengo,
para crecer incólume
para sentir su profundo aliento.

Donde las calles comienzan,
donde termina el albor de su esencia.
Donde las miradas oprimen los corazones
de los bañezanos que al partir se alejan.
Donde palpitan azogados
con la mera esperanza
de su majestuosa presencia.

©Concha González.

jueves, 16 de agosto de 2012

RECORDARÉ



RECORDARÉ

Recordaré al ave rapaz
asentada en tu boca
como hambrienta carroñera; 
opaca ansiedad depredadora,
alevosía perpetua, ominosa jauría
de infames deseos, vituperables causas
alimentando a los espectros.

Guerras  que matan a los muertos.

Y la hipocresía se traga el señuelo
mientras adolece de causas intangibles,
simulando despechos ajenos,
sollozando lágrimas invisibles.

                  Rocé la felicidad 
                  con el placebo de lo inexistente.
                  Casi consigo secuestrarla en mis dominios
                  pero ese tocamiento minimalista
                  tan solo consiguió ahuyentarla
                  de la calcinante desesperación
                  de mis garras lacerantes.

Ahora el equipaje que porto
consigue dañar mi espalda.
Ya los espejos se hicieron trizas 
ya no me devuelven
tu imagen nítida.

Pero recordaré, menesterosa
de pasadas reminiscencias,
el ancho de tu espalda al caminar,
la sombra emancipada 
de un deseo cercenado
y...muy poco más.

©Concha González.



LA LUNA

Vivo en la luna.

Llegué una fría tarde de verano
cuando el viento arrebolaba
el cabello de los días inmóviles
y los huertos parían sus frutos ácimos.

Extendí mis brazos
(impregnados de savia impermanente)
hacia el vacío,
y entre ellos
se adhirió tu piel, tu voz
y un destello cegador
que alcanzó mis ojos, secó sus lágrimas
y quebró la esencia misma de la mirada.

Cerré mi casa y entré en batalla.
Solo yo parecía en guerra,
solo yo oí las metralletas incandescentes
y sentí como temblaba la tierra.
Solo yo caminé por senderos anegados
de cadáveres humillados,
y bebí ávida y sedienta
de infames charcos.
Solo yo perseguí nuestras sombras
desperdigadas en la oscuridad del día
y hui de ese profundo lago sin orilla
por no enfrentarme a mí misma.

Y desde entonces
vivo en la luna.

Dejé mi tierra marchita
sus largos días,
sus largas noches y su vaguedad.

Aparté los suelos de mis pasos
los ruegos de mi boca
el sol de mi ventana y las iras de mi alma...
para partir errante, liberada.

Desde entonces vivo en la luna.
Firmamos un  armisticio incompleto
al cobijo de aquel cálido invierno
que ya se avistaba desde lejos
e inmolamos el recuerdo, los sueños.

Y desde entonces sobrevivo en la luna sin ellos.

©Concha González.

lunes, 13 de agosto de 2012

ODA



ODA A PALACIOS DE LA VALDUERNA

Soñé con poseer un camino
donde rubricar mi huella errante

con  excelsos espacios abiertos
lugares anclados en tierras 
donde extender un manto reconfortante
donde los cerúleos cielos
colmaran de dicha esas miradas nobles 
y bajo cuya protección 
sus gentes sonrían 
aunque otras veces sollocen.

Soñé con una heredad sin ley
y con la anhelada compañía de una soledad 
cuyo espíritu indómito 
me estrechase entre su propia palabra 
al caminar.

Y también soñé, con el aroma sincero
de  unos vientos hospedados en los cerros
aromas embriagadores de ensueños 
que desprendan al paso
semilla invisible para  invisibles reencuentros.

Soñé con las gotas de lluvia
que reclama la planta y la espiga
susurrantes de un autóctono idioma de vida.

Imaginé un  pueblo 
y a sus gentes

 imagine arroyos cantarines 
a vetustos molinos de agua
que desde hiciera ya un tiempo durmiesen.

Y sobre todo soñé e imaginé
 poseer un lugar donde renacer

donde extender las manos, arrojar el hálito
sanar el alma, dibujar  futuros pasos
y guarecer mis inacabados días en él.

Firme de raza pura, genuina
portavoz de los silencios
y de este inconcuso sueño
 que hoy mi inquieta pluma
revela sobre este lienzo.

Un pueblo con  límpidos aires
y un  castillo de cuento
con noches calmadas,  miríficas aguas  
montes de encina perenne y cuyas calles exhalen 
olor a libertad...

Un pueblo que inspire estos versos
y  que  arrope con celo... 
este sueño.

Un pueblo.

©Concha González.





sábado, 11 de agosto de 2012




ADOLESCENTE

Desde que su piel 
juega a las alegres tristezas
de los pensamientos azogados,
a las muñecas de goma
que provocan ese ruido extraño,
a mirar por la ventana
para ver pasar la pubescencia
ondeando la bandera de las nostalgias...
el cálido encierro al que somete el tiempo,
guarece la más fría soledad.

Y los lloros se hacen ruegos
y los ruegos silencios.

Los silencios brotes de pseudoenojos
y los enojos...misterios.

Un día 
la máscara desfasada
tropieza con sus propias manos
(aún desnudas de yerros dolosos)
y al caer de su desfigurado rostro
de infante sempiterno,
muestra el arrojo, su ser meritado,
los dogmas que posee de prestado.

Y finge una cruel indiferencia 
desposeída de raza
y se mueve con esa inseguridad 
que le persigue como perro de caza.

Desde su piel
juega a los dados
de la mil y una suerte,
a la ruleta de la boca de fuego
al póker de sus excelsos sueños.

©Concha González.

miércoles, 8 de agosto de 2012




SOY

Soy parte
de los traviesos vientos, de la tierra
del sueño férreo, del coraje salvaje e intrépido.
Del desánimo errado, oteador de  anclajes 
donde asir sus dogmáticos cánticos de sirenas.
De los días con sus noches
ansiosas de hurtar los ecos
de los  valles del silencio.
De la mortecina luz que arrojan los candiles
resol de la esperanza inánime.

De todo ello, soy parte.

De la soledad reconfortante
nido salubre de paz y remanso.
Del caminar hastiado de tropezar
con los propios pasos.
Del ignoto reclamo de almáticos ensueños
que aún yo misma desconozco  por completo.
De los sonidos desairados, 
desarraigados de las reverberaciones provocadas 
por sus lamentos
sus quejas, sus míseras dolencias.

De todo ello, soy parte 
yerma e inestable.

©Concha González.

domingo, 5 de agosto de 2012



ATADURA

Ataste de pies y manos
su voluntad castrada
fatua de vivir sin aire
agorafóbica del silencio
de la soledad, del desencuentro
del vacío impertérrito
hetera insalubre de decadentes lamentos.

En su lánguida otredad ansiada
en su estulticia cansada de inanes errores
en su desvelo insomne 
por un sueño a destiempo
que aún le responde...
se dejó atar.

Y fue en su inmovilidad
desde donde prometió 
volver a la vida
resucitar de su inmortalidad fingida
caminar erguida
mirar al frente
correr y perseguir a su suerte perdida.

En su inmovilidad
alcanzó a pisar el ayer de su muerte.

Y a sus peregrinos pensamientos
(ansiosos de habitar eternos en su mente)
los encerró con su propia obsolescencia
en una anacrónica cárcel
de vidas ausentes.

©Concha González.