sábado, 28 de diciembre de 2013

Versos sin jurisdicción





Versos sin Jurisdicción

desde cuando amar
es carecer de encierros/
volar libre/caminar sin rumbo/
descubrir que el tiempo
se fue hace tiempo/
que las manos sudan/
que tu voz
es obra clásica/
y
que el secreto de tenerte
es no tenerte/

no tenerte


desde cuando amar
sucede a tus espaldas/
la lluvia fina cala/
y  el insomnio es un secreto
que en la oscuridad te habla/

te habla


desde cuando amar
no duele/ es frigidez verbal/
es vagar por el desconcierto/
es rutina y desacierto


araña el recuerdo mis paredes
araña el recuerdo
araña

©Concha González.

sábado, 14 de diciembre de 2013

... un único sueño



(...  un único sueño)

No podríamos vivir
bajo el yugo de la inercia.

No palpitaría
el corazón

se distraería 
la esperanza

cegarían los ojos
sus pupilas

y, morirían
las mañanas.

De esa forma
se sucedería
el tedio
la apatía
la desilusión.

Entonces la cabeza
(siempre cabizbaja)
se impondría al cuerpo
y le obligaría a caminar
siempre por el mismo
trayecto.

Entonces
el recuerdo
sería olvido
y el olvido
su denostado eco.

No podríamos vivir
bajo el yugo de la inercia.

Somos libres perecederos
hacedores del tiempo
somos inventores 
de un único sueño

un único y solitario sueño:

el nuestro.

©Concha González.
Imagen propia©

lunes, 25 de noviembre de 2013


(..nada de ti)

De ti
la muerte cotidiana
el sueño inacabado.
De ti
la tortura
el tormento
la desilusión.

Ya no hay esperanza ni horizonte.
No se encuentra la mirada cómplice.

No solo aterezen los fríos.
No solo  el viento zarandea

... no solo tiembla
la ausencia.

Quizás la equivocación
tenga nombre de promesa
y el silencio certifique sus silencios
con la sangre de esta guerra.

No cabe el perdón
en esta estancia

no caben futuros
no caben mañanas.

Si hubo un tiempo
en el que existir
fue de otros
nunca nuestro
porque de ti
ya ni el recuerdo.

De ti
ni el arrepentimiento.

©Concha González
Imagen de la red.


domingo, 17 de noviembre de 2013

MUERTES



MUERTES

Hay muertes que viven en vidas distanciadas,
pernoctando sobre viejos colchones de lana,
en régimen de pensión completa.

Hay muertes que viven
acomodadas en sus rincones.
Apenas si se atreven
a pedir turno de palabra
en este aforismo de voces.

Las hay que viven una vida
ajena a la previamente pactada,
ajenas al sentido originario que la nombra,
atragantadas con el café de media tarde.

Hay muertes muy tenaces con su muerte.
Algunas respiran los silencios,
como oxígeno vivificante,
otras, parecen desear asfixiarse
entre  ausencias,
como si pretendieran flagelarse.

Y también hay muertes tan sinceras
que mienten con certeza de vida.
Se pasean por los barrios conocidos
saludando afablemente. Incluso se presentan
a sí mismas y de vez en cuando asedian
a algún conocido indispensable.

Después están las  muertes vivas,
tan vivas que, probablemente,
todos y uno de nosotros
llevemos escondida  alguna
tras el rostro.

©Concha González.
Imagen cedida por Daly García
perteneciente a su álbum Natura. ©

viernes, 8 de noviembre de 2013

EL RECIBIMIENTO




EL RECIBIMIENTO

A veces es bueno madrugar.
Ser el primer cliente de la oficina bancaria
para comprobar sin dilaciones perezosas,
como los pagos obligados espolian 
a los buenos ciudadanos.
Coger el coche temprano
para dar esquinazo o no estamparse
contra algún radar recaudador,
insomne y deshumanizado.
A veces es bueno madrugar,
sentir la helada mañanera
afeitándote el aliento,
desperezando de un solo golpe 
la equivocación de existir
por algún que otro sueño.
Es bueno madrugar.
Darte cuenta de todo
aún sin enterarte de nada,
para no contrariar 
las expectativas reestrenadas
en cada recién despertar.
A veces es bueno madrugar.
Así cuando la vida decida regresar 
de su viaje sin retorno aproximado
tú...
serás el primero en avistarla.

©Concha González.
©Imagen propia.

jueves, 31 de octubre de 2013

TANTO DOLOR



TANTO DOLOR

...cavar en la tierra
con prólogo y final
ausente

...soterrar las dudas
en el pan de la familia

...hundir el miedo
en pozos negros
que explotan vidas.

¿Dónde están las palabras
dónde los hechos
dónde los sueños, las promesas
las luchas,
los derechos?

¿Dónde la culpa?




Hoy todo luce
oscuridad de muerte.
Hoy nada sirve como excusa.

Hoy las lamentaciones humanas
siembran palabras
que quizás mañana
mueran abandonadas.

Tanto dolor, me temo
nunca enseña nada.

Tanto dolor...


Concha González©
(Dedicado a los mineros de mi tierra
fallecidos en acto de servicio el 28 de octubre de 2013)

martes, 22 de octubre de 2013

LABIOS ALINEADOS



LABIOS ALINEADOS

Nunca tuve más tiempo

que el perdido entre tus días taciturnos.
Ningún otro me habló del silencio descarado
que mordía con ahínco nuestros labios alineados.
Ningún otro me explicó la loca calma, la urgente calma... 
                                                                                  la calma.
Ningún otro me había habitado antes
entre la espesura sorda del bullicio.
Ninguno me perdió entre su templo de risas
y me protegió con su escudo acrisolado
de "ahoras inmediatos".

Ninguno.

A veces, sucumbo a la traición impertinente
de mostrarme cuerda
y forcejeo a duras penas con la realidad.
Otras, permito a la costumbre que me arrastre
hacia su cueva protectora,
hacia su cueva bienintencionada
hacia la cueva de calores hogareños, cándidos,
vencidos o vencedores,
¿quién lo sabe?...

A su lado el tiempo parece no tenerse,
parece bruma inacabable, intocable,
                                                     imperdible,
                                                                         libre.
Pero hoy, el disfraz de cuerdo 
que un día tomé prestado 
de algún tendal del barrio, 
se me quedó pequeño
de talla y de ánimo.
Hoy voy a dejar el presente, 
aunque solo sea a ratos blancos.
Me iré pujando la mochila 
de los viajes perentorios, desarraigados.
La llevo repleta de dudas limpias, 
fragantes, expectantes.
Me voy. 
Abandono esta ruina de secuencias custodiadas
para volver a verte,
para desalinear tus labios alineados,
                                                    para volver a verte.
Quizás, hasta logre sorprender al tiempo 
con mi llegada inesperada, 
ese perdido
entre tus días taciturnos 
que un día tuve.

Ese perdido...

©Concha González
imagen propia©


domingo, 13 de octubre de 2013

Escueto adiós




ESCUETO ADIÓS

Aquella hoja en blanco
que un día arrancamos
de un cuaderno robado, amor,
ahora nos muestran letras
que nada dicen,
que nada pueden expresar
en su desorden roto.
Qué me dices, amor,
de aquellas llamadas desenumeradas
de la obligación,
de aquellas palabras emancipadas
de la veracidad,
viables en la inviabilidad de lo incierto,
enajenadas en su cordura,
siempre contradicción.
Y, qué me dices
de cuando pensar
era verbo equivocado
que a menudo conjugágamos 
a destiempo,
qué me dices...
Y de los ratos a solas 
que acompañaban los silencios
que nos devolvía vengativa
la vida
en ardua venganza.
Y de los sueños sin sueños,
a ratos locos, a ratos cuerdos,
a ratos amnésicos...
pero al fin y al cabo
sueños,
qué me dices...
Me gustaría escucharte
no solo en la costumbre
de la nostalgia.
Me gustaría escucharte
a través del sonido imperecedero,
indesgastable
¿una vez más...?
Me gustaría amor,
que aquella hoja en blanco
que un día arrancamos
de un cuaderno robado,
ahora nos mostrase
lejos de toda duda,
de toda impostura,
lejos, muy lejos...
un claro, conciso y escueto
adiós.

©Concha González.
©Imagen propia.

sábado, 5 de octubre de 2013

Sordos... ciegos...locos...



SORDOS... CIEGOS... LOCOS...

Sordos los oídos sordos
que tan solo hayan aprendido
a escuchar
la sinfonía más arcana
con el pálpito errado 
del insomne soñador.

Ciegos los ojos ciegos
que apenas si alcanzan
a ver
las sombras tibias que en la noche
sobreviven a la artificiosa luz
que entre huecos se esconde.

Locas las locas vidas
que refractan sus enigmas
hacia la muchedumbre que se mueve
ansiosa de errantes enigmas.

Hay una veleidosa plenitud
aferrándose a los sentidos más osados,
acurrucándose en sus rincones,
durmiendo a veces...
... a veces despertando.

Hay unos oídos sordos,
unos ojos ciegos,
unas locas vidas
abandonando el prostíbulo
de la aceptación,
conjugando la incertidumbre 
con el tiempo,
respirando tan solo
el aire rescatado
de la desmedida cremación.

¿Será en la inconsciencia 
de lo ignorado,
de lo no visto,
de lo no oído,
de lo enajenado...
será allí donde se perpetre
el inconfesable delito
de pensar
y ser pensado?

©Concha González.
imagen propia©




sábado, 28 de septiembre de 2013

EL MISMO TIEMPO



EL MISMO TIEMPO

... parecía ser
el mismo tiempo
el mismo invierno
la misma hora

el mismo tiempo.

Alguien pudiera haber tocado
la pausa del presente
y la imagen se clavó
redimiendo su pasado.

Alguien pudiera haber tocado
la pausa de los días 
y entonces naufragarían
por una eternidad absurda

laberíntica.

Mis sueños
comenzarían a enloquecer
en el encierro
y dejarían de ser sueños.

Ya nunca sería
demasiado pronto

nunca demasiado tarde

porque
el tiempo
apenas exhalaría 
su propio olor
a tiempo.

Pero, solo de ese modo 
me protegería
de esa absurda monotonía
a la que a veces
se juega
a la que a veces
se apuesta. 

Solamente así
emprendería
un viaje ralentizado pero seguro
hacia los días vírgenes
hacia la desmemoria.

Y la costumbre habría de desaparecer
tras cada instante
para que ya nunca jamás

el mismo tiempo
el mismo invierno
la misma hora

el mismo
tiempo

pareciese ser...

©Concha González
©Imagen propia.

sábado, 21 de septiembre de 2013

CIERTAS COSAS



CIERTAS COSAS

I

Hay ciertas cosas
en las que he decidido no creer.

No creo ni creeré
en las pequeñas aves nómadas
que opten por volar
hacia suntuosas jaulas de oro
para permanecer en ellas convenientemente.

No creo ni creeré
en la respuesta que no invite a la pregunta
a tomar asiento en su sofá
para platicar sin sumisiones;
ni en la orden previsible
cuando imprevisiblemente aborta
opiniones que comparten tiempos.

No creo ni creeré
en quién, cómo o cuándo,
si estos lucen un cartel de omnipotencia
permitiendo  subterfugios
de apologías amedrentadoras.

Tampoco en la oscuridad de los días
ni en la de las noches,
a no ser  que  solamente  adviertan
sobre misterios atemporales.

II

Qué  duro  resulta admitir
que los hechos terrenales
a menudo poseen  bocas humanas,
y  que lo horrible del mundo   
se expresa través de la palabra.

Qué duro reconocer
que es en la impermanencia del azar y en la apatía
donde la indolencia aparca sus caídas manos,
sus ojos cegados,  las voces mudas que gritan, 
inconsolablemente,
que las leyes no existen, que las leyes no hablan,
que la leyes tan solo son frases encadenadas;
encadenadas cadenas asidas a anomias desorientadas
que  a veces hieren y dañan, que minan y acallan  
a los hombres cuya voz,  el aire horada.

III

Hay otras ciertas cosas,
que por su veracidad incuestionable
sus indómitas razones y algo más
que no alcanzo a comprender…
dignas de mi confianza y creencia.

Cosas  semiausentes que sueñan  ansiosas
el momento oportuno para regresar a su hogar.

Me temo que aún yacen desahuciadas
bajo puentes descubiertos,
soportando las  lluvias ácidas,
agrietadas por los  vientos secos.

Yacen desahuciadas,  lo sé,
como también sé, que dichas lluvias 
algún día se habrán  de tornar  en sangre vivificante,
y  que los vientos exhalarán  hálitos fortificantes.

IV

También las hay sencillas, fáciles, insondables…
cosas como que el amor
suele engendrar excelsas riquezas,
pero que los odios, por contra,  
alumbran atávicas miserias.

V

Hay ciertas cosas
cuya credibilidad sostiene la vida.

Tú, yo, él y ella, nosotros…
el aire (matiz inapreciable)
la ilusión (siempre niña),
el silencio (oxígeno inestimable),
la libertad entronizada
en los huecos de las almas,
la igualdad sosteniendo  la firme antorcha
que de luz ilumina  la estancia,
la acracia que desaherroja
las manos alzadas,
y el amor,
(permítanme nombrarlo de nuevo)
el amor, tan bella palabra.

VI

Pero, no soy yo, ni tú, quizás no sea nadie
quien pretenda, en  cruel despropósito,
pensar por el mundo y para el mundo.
En realidad este dudoso derecho no semeja  derecho,
semeja  la entelequia de enajenados disfrazados
de credulidades,  de misérrimas mentiras,
de providencias divinas.

VII

No parece ser la vida
la culpable de las muertes prematuras,
pero la avaricia  (garra lacerante)
luce sedienta su más fiel reflejo,  
luce irredenta su fuliginoso espejo traicionero.

VIII

Nadie confiará en una hiena hambrienta
si esta sonríe cuando avanza.
Nadie hablará  por dos bocas al unísono.
Nadie servirá  a distintos  amos
con jarras de fina plata.
Nadie  borrará jamás su historia
si jamás le han permitido narrarla.



No obstante, siempre habrá  alguien
que libere sus versos,
que despegue  los labios,
que libere los miedos,
que comience  a contar
la cuenta de nuevo.

Siempre habrá alguien.

©Concha González.
©Imagen propia.


sábado, 14 de septiembre de 2013

LA ACLARACIÓN



LA ACLARACIÓN

Me asfixia la ausencia,
la ideada ausencia.
Norte del día, duelo
del  paso sin rastro,
de incertidumbres recatadas,
de abrazos inventados,
de besos alados.

Me asfixia la nostalgia
de un tiempo sin horas,
de un pretérito en blanco
como las noches a solas,
de un futuro proyectado
con vacío de forma,

y de un presente ajeno
que como propio se sufre,
que como propio solloza.


Me asfixia el silencio
de quien nunca ha hablado,
de quien nunca nada ha tenido que decir...
             .... desde el otro lado de lo oscuro.

Me asfixia esta realidad
impregnada de desolación,
de yertos proyectos,
de costumbre.

Esperaré a más tarde
para morir en el desahucio
de lo inánime.

Esperaré a esta asfixia
dudando con certeza de sus intenciones,
porque,
¿quién estimará  lo que ha de ser
si aún no ha sido?.
¿quién será el último que en el  final
 reirá más fuerte?
porque quizás,
el tiempo que jamás vistió de días la esperanza
tenga después de todo,  algo que aclarar.

©Concha González.
©Imagen propia.


jueves, 5 de septiembre de 2013

LA MEMORIA DEL CALLADO




LA MEMORIA DEL CALLADO

No sopla viento esta tarde.
Nada parece incordiar
la memoria del callado.
El silencio, cómplice manifiesto
de doble rostro, mece la cuna
de adormilados pasados
mientras despierta, con cánticos de sirenas,
las ensoñaciones de sus letargos desamparados.

Pero eso hace feliz. Inmensamente feliz
porque
qué es la vida sino  fantasía retratada
en su anverso,
qué es  la vida sino un ir y venir,
un trasiego, un torrente de sueños,
qué es la vida sino tiempo en el tiempo, 
voz en el tiempo,
muerte en el tiempo... tiempo.
Pretender comprenderlo
es tan solo delirio absurdo.
Somos lo que tenemos aunque
sea tesoro estéril,  
aunque eso signifique que todo,
que todo eso, que todo aquello, el ayer, 
el mañana que hoy se piense,  todo...
ha de ser nada
para renacer de nuevo.

Esta tarde
no sopla viento.
No se ha de apartar el olvido
de los ojos secos.
No molestan lágrimas ni recuerdo.
Nada parece incordiar 
la memoria del callado.

©Concha González.
Imagen propia©




jueves, 22 de agosto de 2013


LA COMPAÑÍA

Siento que es la soledad,
la más amable de las compañías
que adquirí una tarde de nostalgias
por aquel callejón de desencuentros.

La adquirí, aunque no de balde,
pagué un buen fajo de angustias y confusiones,
de desalientos, de miedos...

Supongo que podría haber hecho trueque
con la de algún amor irreverente,
de esos que se esfuerzan por parecer auténticos
mientras eluden los ojos, los labios y,
los secretos.

Pagué un buen fajo de fantasmas pegadizos e inevitables,
pero di por bueno el dispendio.

Las demás, las otras,  me acompañan
con la postura impenitente,
de quien se sabe respetada
por la burocracia de un tiempo
que parece haber desaprendido
ese noble arte de desaparecer a tiempo.

Para colmo de todo mal
barrunto que me rondan, como aves de rapiña
sobre presa moribunda,
esas amistades caídas de la nada,
esas amistades ensayadas,
esas perpetuas buscadoras de oro en ríos
encauzados por terrenos desnortados,
esas que se conforman con pronunciar tu nombre
ya vencido
por cualquier lugar, en cualquier momento,
aunque el oro descubierto,
en su afán recaudatorio,
se oxide
con el primer silencio.

©Concha González.
Imagen propia©


martes, 13 de agosto de 2013

AUSENCIAS




 AUSENCIAS

Quizás no sea mala idea 
aprender a establecer desemejanza 
entre ausencias.
Las hay que están como señuelos,
impertérritas, mirándote a los ojos,
dispuestas (en cualquier momento) 
a ser pasto de palabras 
en los días sin dueño y en las noches estultas.
Y las hay que están.
Sencillamente.
Aunque no te miren a los ojos, 
ni sean pasto de palabras, están.
Y pernoctan, se alimentan y comprenden
-como tú mismo lo haces-
que un buen café por las mañanas
es el mejor de los regalos
para comenzar el día.

©Concha González.
Imagen propia©

martes, 6 de agosto de 2013

aquel rumor...




(aquel rumor...)

...para qué sirve el tiempo
si no es para despistar
al tiempo que se empeña
en respirarnos

la mañana que se empeña
en despertarnos

la soledad que se empeña
en ausentarnos.

No existe más frío
tan solo un efímero temblor
que se escapó de entre los labios
en un instante emancipado
de aquel rumor

llamado invierno...

©Concha González
Imagen propia©

viernes, 2 de agosto de 2013

algún minuto de gloria






ALGÚN MINUTO DE GLORIA

Esto que venimos a llamar 
felicidad es, en realidad
un único objetivo pluralizado
una única puerta
de indolente aldaba
un desorden apilado 
sobre momentos de piel y alma...

que esta cotidianidad diaria
se empeña en compartir.

Rebuscando en la memoria
de los instantes propios
alcanzo a discernir
que es así 
como se rinden los pensamientos
en esta desventura
de sinónimos inagotables
que es así 
como los sucedáneos desaboridos
a menudo consiguen 
engañar al hambre.

No parece ser
tan solo una palabra, una connotación
o quizás,  nueve letras 
que envejecen unidas esperando
algún minuto de gloria

porque, esto que venimos a llamar
felicidad
semeja la manera más canalla
de yacer sin amor y en silencio 
con el tiempo, y de fingir
entre besos ciegos
profilácticos caducados
y rutinarios  abrazos.

©Concha González.
Imagen de la red

viernes, 26 de julio de 2013



NO ES DÍA DE PRESENTACIONES

He sabido de tu rendición
pero aún
no he pasado a creerlo.

Retira el brazo que asfixia tu cuello,
que derrite la intención,
que humilla los egos.

No entretengas la palabra
maldiciendo.
No  robes sus promesas
con el arma blanca de los miedos,
ese, que un día adquiriste de saldo
en el mercadillo de una vida arrinconada,
de una vida traicionada.

Tú, que suplías las tinieblas
con el sol de la esperanza,
- como quién canjea un ticket descuento
 de los grandes almacenes-
que renunciabas a excesos de oropel
por genuinas escaseces,
que sabías desmemoriar a la memoria
cuando esta te incordiaba.

Tú, y tu osada vehemencia,
ávida de atenciones asentidas,
no merecen el desprecio del olvido
ni este hoy que ayer cargaste.

Desconozco esa persona que ahora viste
tu traje.

No habla como tú.
No piensa como tú.
No camina como tú.

¿Dónde ocultaste la incandescencia de tu voz?
¿Dónde yace el mundo que pensaste?
¿Dónde descalzaste tus huellas sangrantes?

Definitivamente creo que hoy
no es día de presentaciones.

©Concha González.
©Imagen propia.


sábado, 13 de julio de 2013



ASFIXIA

Hoy apenas si respiro.

El aire se agota tras mis dedos

se agota
entre
mis
dedos.

No suena la trompeta
-clara y diáfana-
pecio en el que suelen sostenerse
mis palabras náufragas.

Mi muerte
en estas manos recala.
Posa su macilento rostro
su voz quebrada
su hálito putrefacto
su vidriosa mirada

y, su no ser, su no existir
entre  las palmas horadadas

y allí retiene
su nada.

Hoy
en mis folios inmaculados
las letras juegan al escondite

pero me temo que a las mías
nadie parece salvarlas.

©Concha González.
Imagen de la red


miércoles, 3 de julio de 2013

PENSAMIENTO




PENSAMIENTO

Quien calle como si hablase
ocultará en el silencio
las irredentas dichas
los irrenunciables miedos
los irrespetuosos anhelos

ocultará
la voz
la palabra
el hálito primitivo
que esboza el primer intento.

Ocultará
la solitud que se aferra
a los secretos.

Quien calle como si hablase
descubrirá
(aún sin pretenderlo)
la elocuencia de sus propios pensamientos.

©Concha González.
©Imagen propia.

martes, 18 de junio de 2013


SUEÑO

Me gusta sentir
como el sueño encandila
mis ojos

captar ese instante
en el que el tiempo 
usurpa al tiempo

su memoria.

Me gusta adivinar
cuando habrá de detraerla  
--de su propio sueño--
para perderla
--durante un instante--
en un instante 
diáfano
y así lograr desconstruir los recuerdos
en simples pretéritos.

Me gusta acariciar
su alma ecléctica, desarraigada

penetrar en lo más profundo
de su calma

robar la inconsciencia
que inconscientemente atesora
en su palabra.

©Concha González.
Imagen propia©

domingo, 9 de junio de 2013



LA HORA

Esta es la hora
de los juegos despistantes,
de la egregia mentira,
de las similitudes indeclaradas e indeclarantes.

Quién habrá de asomarse a su puerta
para ver partir
su propio lado miserable.

Quién luchará (a muerte)
contra su propia personalidad inapropiada.

Quién fagocitará el orgullo.
Quién fagocitará su propio orgullo.

El albor de las mañanas
comenzó a lucir opaco
bajo la suciedad de los ojos.

Los vientos arrecian iracundos
(en una impretendida sensación atribulada)
contra la calma.

Los silencios transforman su bella melodía
en  hipocresías desentonantes y desentonadas.

Esta es,
la hora de los juegos despistantes,
la hora de la  egregia mentira,
la hora de las  similitudes indeclaradas
la hora de las similitudes indeclarantes.

Esta es la hora.

Concha González©
Imagen propia©

lunes, 3 de junio de 2013

Puede



PUEDE

Qué típico de ti
dejar con la última palabra
mis labios rotos.

Puede
que el silencio 
asido a la fiel costumbre de acallar
los combates de tu parecer
comenzase a pensar por ti
y para ti.

Puede
que escondido 
tras su tonada incomprensible
abogue por el derecho
a la comprensión.

Puede 
que redundando en su defensa
 abogue
por una de esas comprensiones
enmascaradas de sutileza
de melancolía 
de adicionadora y esperanzadora tristeza.

Puede que 
ahora
la mente permita a tu boca
practicar el duro ejercicio 
de la voz despronunciada

porque
puede que ayer
fuesen tus labios los rotos

porque 
puede que ayer
fuese por tus labios rotos
por donde se escapó
la palabra.

©Concha González.
imagen propia©

lunes, 27 de mayo de 2013



DESILUSIÓN

Tenía una desilusión incoherente.
Más que poseerla, la presentía rondándole
como una meretriz experimentada.
A veces, dirigía su mirada
hacia vacíos recargados de sí mismos;
vacíos relevantes e irreverentes,
indecisos e imprecisos.
Otras, perseguía el silencio
clandestinamente
tratando de dejar a un lado
su presupuesta omnipotencia,
para así
al resguardo de sus continuas desdicencias,
arrojar los sueños revenidos
al foso de la asiduidad.

Desde allí, las venganzas
tan solo serían
una mera quimera,
un paso inseguro al desacierto

la alevosía del miedo.

©Concha González.
Imagen propia©

sábado, 18 de mayo de 2013



EL ESPEJO

Desde hacía un tiempo
hasta su propio reflejo le estorbaba
en los espejos.

Las arrugas del alma
barrían hacia su rostro
las palabras desvencijadas
que rodaban por los suelos.

Barrían:
derrotas decepcionadas
miradas regaladas
poesías insanas
descreencias desatadas.

Su espalda
lucía encorvada por  pesos detraídos
hacia altos desatinos,
mientras  los fracasos oficiales
amasaban sus fortunas
refugiadas tras los párpados caídos.

Y fue entonces,  cuando su boca
comenzó una vida
deshabitada de besos y ruegos
de suspiros,
de disciplinados misterios.

Y, su boca
pasó de vestir su ternura genuina
su virginal posición...
a cubrir sus vergüenzas de líneas finas, rígidas
blanquecinas

sin más ornamentación
que su sórdidos secretos.

©Concha González.
Imagen de la red.


lunes, 6 de mayo de 2013



UN DÍA

Un día más se va
instando a la oscuridad
que alumbra las noches,
a habitar ese momento
deshojado de propósitos,
a cerrar las puertas de una vida pretenciosa
a la que nada se le adeuda,
a apretar los sueños contra aquellos ojos
que disfracen su mirada
de prisas conniventes, de eternos inviernos,
de libertades seducidas
por gigolós de labios de acero,

y a huir de esa luz,
cuando sólo ilumine
el cansancio y los duelos.

Un día más
se va,
y en su maleta de ruedas se adivina
algún camino con aroma de destino,
alguna palabra olvidada tras su forro nacarado,
algún silencio indeclarable
en las aduanas de la  vida.

Pero desde lo lejos del alma
desde lo que aún queda en pie
desde lo que aún nos queda por ser y hacer...
se barruntan muchos días hacinados,
en  jaulas metódicas, frías, tediosas.

Se barruntan días
desnudos de eufemismos,
vírgenes de confianzas y de miedos,
de amores y odios,
de llantos y ruegos.
Días que aún desconocen
lo que será de sus veinticuatro horas
de tiempo en el tiempo.

Un día más se va
con la costumbre incoherente
de no regresar jamás.
Se va
con el sabor desconcertante
de la amarga dulzura,
y esa sensación calmada
de la costumbre.

©Concha González.
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