sábado, 6 de mayo de 2017



LA TARDE Y EL VERBO

Aquí está la tarde
recurriendo a la charla distendida,
a la monodia del hombre y su recuerdo,
a un trago de vino en la taberna del silencio,
y a un intuido "uno mismo"
buscándose.

La tarde
encaja, sin pretenderlo,
sus dignados minutos entre los labios,
y a menudo escoge el rumor
de la brava palabra
arrodillándose ante la voz captada.

Aquí está, como cada día,
haciendo de la vida una parodia
que se extrema en lo siniestro,
que se tulle en las esperas,
hasta perpetuar el modo y la insistencia.

Aquí está la tarde
grotesca y engalanada,
con su  pañuelo blanco y su  llanto negro,
matizando el verbo.

©Concha González.
Imagen propia

jueves, 13 de abril de 2017




VÉRTIGO

Yo pongo:
dos lunas llenas en mis ojos,
una sombra blanco roto
y una sonrisa ahogada
sobre la almohada de mi cama.

Yo pongo:
un puño sobre otro,
en un eterno juego de vaivenes,
una casa abandonada
por algún rincón incierto,
y una pared oblicua 
obligándome al descenso.

Pongo, yo pongo
una distancia,
un renglón,
un patio con verdín,
y algún nombres entre tristezas.
Luego, más tarde quizás,
diré algo:
vértigo.

©Concha González
Imagen propia

viernes, 9 de diciembre de 2016


                       

                       HORAS


Hay horas
de hielo y escarcha
que se apostan contra el muro
que no cuenta,
que no supo contener
el recuerdo entre sus piedras...

(fragmento)

 ©Concha González.

jueves, 1 de diciembre de 2016

tu imagen






TU IMAGEN

Ese caminar pesado
que retumba entre las piedras.
El desconocimiento exacto
de un ayer que apenas ya si muestras.
Tu imagen cercenada
por un rumor de ausencias,
y, tu imagen, de nuevo,
entregándose a la certeza
del polvo de la tierra,
olvidando el celaje disconforme
de forma,
la rosa, tan distante, en su inconsciente transparencia
de cristales…

Así nos mantendremos unidas, 
así entre imágenes,
como en aquellas mañanas 
de aromas compartidos,
y esas otras, sencillas, discretas, tan fugaces…
descubro,  
mientras traiciono al invierno
supliendo  a la nieve por el frío.

Y, tu imagen
de nuevo,

y ese rumor de ausencias.

©Concha González.

sábado, 5 de noviembre de 2016




EL HOMBRE ANCIANO

El hombre anciano era amable,
tan amable como le enseñaron
desde mucho antes de la guerra,
cuando todo eran hechos inevitables,
                                                      como ahora.

Amable, le decían, sé amable.
Da los días o las tardes al pasar por una puerta
que, aún trancada con pestillo, pronostique
tertulia entre hombres y tabaco,
no vaya a ser que te oigan y desechen tu nombre
para siempre como un hecho inevitable.
                                           
Amable, no como adjetivo, amable
como  impenitente modo de nombrar 
al miedo amablemente, mientras aprendes 
a llamar los días por el nombre de algún santo
como un hecho inevitable.
                                             
Y, aunque te pellizquen los brazos las mentiras,
aunque te escuezan en la lengua las verdades,
y la tierra prometida se te encoja... sé amable,
tan amable como te enseñaron
desde mucho antes de la guerra,
cuando todo eran hechos inevitables.
Como ahora.

(R)Concha González
Imagen propia


sábado, 24 de septiembre de 2016




AQUELLA TARDE

Te convertí en error, aquella tarde,
después de aproximar silencios
a mi voz

y, no decir costumbre,
y ni pensarla
tan siquiera.

No decir...
a modo de himno salvador
de temblor y viento
no decir...

Tiempo inexpresado que pudiera semejar
un  anacrónico círculo
donde el regreso luciera
un grueso rango de huida,
y, el estar
sería como una vulnerable luz
a punto de extinguirse,

y, aquella tarde siempre,

escueta y silenciosa,
aquella tarde siempre

siempre

decreciendo.


©Concha González.