jueves, 13 de abril de 2017




VÉRTIGO

Yo pongo:
dos lunas llenas en mis ojos,
una sombra blanco roto
y una sonrisa ahogada
sobre la almohada de mi cama.

Yo pongo:
un puño sobre otro,
en un eterno juego de vaivenes,
una casa abandonada
por algún rincón incierto,
y una pared oblicua 
obligándome al descenso.

Pongo, yo pongo
una distancia,
un renglón,
un patio con verdín,
y algún nombres entre tristezas.
Luego, más tarde quizás,
diré algo:
vértigo.

©Concha González
Imagen propia

viernes, 9 de diciembre de 2016


                       

                       HORAS


Hay horas
de hielo y escarcha
que se apostan contra el muro
que no cuenta,
que no supo contener
el recuerdo entre sus piedras...

(fragmento)

 ©Concha González.

jueves, 1 de diciembre de 2016

tu imagen






TU IMAGEN

Ese caminar pesado
que retumba entre las piedras.
El desconocimiento exacto
de un ayer que apenas ya si muestras.
Tu imagen cercenada
por un rumor de ausencias,
y, tu imagen, de nuevo,
entregándose a la certeza
del polvo de la tierra,
olvidando el celaje disconforme
de forma,
la rosa, tan distante, en su inconsciente transparencia
de cristales…

Así nos mantendremos unidas, 
así entre imágenes,
como en aquellas mañanas 
de aromas compartidos,
y esas otras, sencillas, discretas, tan fugaces…
descubro,  
mientras traiciono al invierno
supliendo  a la nieve por el frío.

Y, tu imagen
de nuevo,

y ese rumor de ausencias.

©Concha González.

sábado, 5 de noviembre de 2016




EL HOMBRE ANCIANO

El hombre anciano era amable,
tan amable como le enseñaron
desde mucho antes de la guerra,
cuando todo eran hechos inevitables,
                                                      como ahora.

Amable, le decían, sé amable.
Da los días o las tardes al pasar por una puerta
que, aún trancada con pestillo, pronostique
tertulia entre hombres y tabaco,
no vaya a ser que te oigan y desechen tu nombre
para siempre como un hecho inevitable.
                                           
Amable, no como adjetivo, amable
como  impenitente modo de nombrar 
al miedo amablemente, mientras aprendes 
a llamar los días por el nombre de algún santo
como un hecho inevitable.
                                             
Y, aunque te pellizquen los brazos las mentiras,
aunque te escuezan en la lengua las verdades,
y la tierra prometida se te encoja... sé amable,
tan amable como te enseñaron
desde mucho antes de la guerra,
cuando todo eran hechos inevitables.
Como ahora.

(R)Concha González
Imagen propia


sábado, 24 de septiembre de 2016




AQUELLA TARDE

Te convertí en error, aquella tarde,
después de aproximar silencios
a mi voz

y, no decir costumbre,
y ni pensarla
tan siquiera.

No decir...
a modo de himno salvador
de temblor y viento
no decir...

Tiempo inexpresado que pudiera semejar
un  anacrónico círculo
donde el regreso luciera
un grueso rango de huida,
y, el estar
sería como una vulnerable luz
a punto de extinguirse,

y, aquella tarde siempre,

escueta y silenciosa,
aquella tarde siempre

siempre

decreciendo.


©Concha González.


domingo, 28 de agosto de 2016

TARDES DE ACACIAS Y RECUERDOS




TARDE DE ACACIAS Y RECUERDOS

Nombrarte
no conforma tu ausencia 
en tangible.
Así cercena la voz al tacto,
así deshace la palabra al tacto.
así, esquivo y trémulo, el tacto.

No estás por mucho que te enrede
entre esta noria de simplezas, no, 
aunque cierre los ajos y me ausente
entre guiños compasivos.

En la penumbra, a veces, 
precavida colisiono
los anhelos con certeza,
y respiras, de algún modo impermanente
para ese único instante.

Pero no estás, y ya no me queda tiempo
para marcar distancias entre
la lucidez y el sueño.

No me queda voz, ni tacto,
ni una invisible tarde 
a la que adherir
de acacias y recuerdos.

©Concha González.


domingo, 3 de julio de 2016




DESHAZ

Deshaz la voz. Deshaz el grito ahogado
que deviene en noche.
El miedo que te convirtió en ausencia lucirá silencios,
así,  como el día y su mordaza errática de prisa y forma.
De este modo,  el crepúsculo  y su memoria siempre

te hallarán.

(c)Concha González