domingo, 20 de octubre de 2019






Al afilado filo del silencio.

Se me prenden versos en los labios.
Deshago la mañana en un ir y venir
de desalientos. Retazo de una vida
entre memorias que reescriben el poema
al afilado filo del silencio.
Desperezo mi semblante
a través del frío de la noche.
Me mantiene alerta y aleja 
el súbito temor a adormecerme; 
no es momento de perdernos
entre los ennegrecidos sueños que, 
aun invisibles,
lucen ausencias vivas en el claro de sus cielos,
se engarzan a la voz y a la palabra
para regresar los pasos de otros tiempos.
Por ello, se me prenden versos en los labios,
como prende el rocío la verde hierba
cuando calma la sed del recuerdo
con su acaudalado fluir de gotas en perla.


(C) Concha González.
Imagen propia.


sábado, 20 de abril de 2019

PUENTE ROMANO





PUENTE ROMANO


Por el hondo discurrir
de la corriente,
en el agua
ahondan sus raíces
espesos matorrales.

Sacian su sed,
florecen sus vientres, 
susurran al aire
sombra de verano.

Y, la tierra... 
¿hasta dónde el roce de su llanto?

Sobre el verdor de la vereda un puente alzado,
como un vínculo
la piedra, el tiempo  y el légamo 
han pactado su equilibrio.

Lejano el rumor del movimiento
que revela nuestro rastro.

Concha González.
Imagen propia.










domingo, 16 de diciembre de 2018

Alrededor





Alrededor

Alrededor
todo es dispersión de forma:
el leve murmullo de un hoja de acacia
el ave aquietada atrayendo un invierno,
un rastro de ramas
insinuando tormenta...

un mundo sin tu forma dispersa
alrededor.

Concha González

domingo, 14 de octubre de 2018






LOS ENCUENTROS

He dejado de esperar rincones cautos.
Es esa pasión por la tristeza la que me lleva a prescindir
del azul de las rosas injertadas.
Tú no tienes que pedirlo. La voluntad se desprende
de sí misma, a cada instante, y,  bombea hacia adentro,
como un corazón humano anunciando su inquietud.
A veces, el lloro de un niño reclamando  sus cuidados,
o un torso desnudo mostrando su fuerza de carne
reflejan más ausencias que mi pena.
No se equivoca la luz que se sucede cada día.
Esos instantes distraídos se ocupan de hacer de mí una mujer.
Pero en la noche,  los gestos pervierten  su torva de imposibles
en un muro infranqueable  y es allí, en su oscuridad  impuesta,
donde me venzo, donde me rompo, donde te encuentro.
(C) Concha González
Imagen propia.








viernes, 17 de agosto de 2018








HIJA DE

Esa rutina perentoria,
la inestimable lluvia, el viento álgido,
la tierra siempre alerta,  el bosque distraído,
esa eterna sensación de eternidad…

porque eterno es el vestido de la  carne
y el gesto,
y el recuerdo de palabras,
y el pelo ensortijado,
y la mirada azul invierno,
y el meñique, algo torcido,
y,  la aquietada voz
después de un beso.

Eterno el caminar titubeante
de las pobres, la mano ajada,
las perolas heredadas, el cobertor de lana,
y ese inútil modo
de quejarse.

Después de todo, en los cauces
de la vida se nos acomoda la muerte
flanqueando los destinos.
Y,  una noche cualquiera, seas madre
o hija de, nos despide la vida
quedamente.

©Concha González
Imagen propia





domingo, 6 de mayo de 2018


Un día de la madre...

Un vacío distrayéndose de horas.
Una voz, esa amada entonación
con los acordes exactos de tu melodía.
Un instante, hoy, para ti
aunque solo sea tiempo.
Y, un recuerdo, un recuerdo...

Del amor, ya ni hablamos.

©Concha González
Fotografía propia.

sábado, 24 de marzo de 2018

Como si nada




COMO SI NADA


Porque después de la rosa
hurgando en la desdicha
y esa extraña luz, intenso frío,
poderosa rabia desvirtuando la virtud

porque un recuerdo son mil ausencias
y cada vez es más difícil perfilar
el hondo hueco que te habita

porque no es posible suplicar lluvia seca
con ambos ojos empapados de tristeza

a la vez

porque despejarse a ratos de la vida
usando los pretextos más mundanos,
la inane farsa cotidiana
y sentir a piel

la ruta

porque no es posible
encontrar tantas preguntas
a  una respuesta,

no es posible

y, como si nada,
seguir.

©Concha González
Imagen propia